
En los últimos años hemos visto el auge de cierta música comercial que dice colocar a su escucha y especialmente a su cerebro en sintonía con las ondas alfa.
Pero empecemos por el principio, las ondas alfa son oscilaciones electromagnéticas en el rango de frecuencias de 8 y 12 Hz que surgen de la actividad sincrónica y coherente de las células cerebrales de la zona del tálamo, también son llamadas “Ondas de Berger” en memoria de Hans Berger, quien fue el primer investigador en aplicar la electroencefalografía a seres humanos.
En español, todo nuestro sistema nervioso funciona a partir de impulsos eléctricos. Es un impulso eléctrico el que hace que cualquier músculo se contraiga, y la coordinación de éstos te permite por ejemplo caminar. Nuestras neuronas actúan entonces como neurotransmisores de señales eléctricas. Para detectar su actividad se coloca al paciente entre 16 y 25 discos metálicos llamados electrodos en diferentes sitios de la cabeza y sobre el cuero cabelludo, los cuales se adhieren gracias a una pasta pegajosa. Los electrodos se conectan por medio de alambres a una máquina grabadora y amplificadora que convierte las señales eléctricas en una serie de líneas onduladas –u ondas– que se van dibujando en un pedazo de papel para graficar los movimientos. La cantidad de ondas dibujadas en un segundo es la frecuencia, y dependiendo de ésta y de la zona de origen de la señal, es el tipo de actividad cerebral que tiene el paciente en el momento de hacer el examen.

Las ondas alfa se originan sobre todo en el lóbulo occipital durante periodos de relajación, con los ojos cerrados, pero todavía despierto. Se piensa que representan la actividad de la corteza visual en un estado de reposo.
La popularidad de estas onda alfa, se originó en una serie de estudios realizados a maestros en la práctica de la meditación, quienes mostraban más actividad de tipo alfa que la gente normal, y de ahí también se ha derivado la idea de que este tipo de ondas son más saludables. Lo que es cierto, es que los primeros investigadores que reportaron esta observación tuvieron el cuidado de hacer notar que existía una correlación entre el ejercicio de la meditación y el incremento de las ondas alfa, sin definir sin embargo, que forzosa y exclusivamente una fuera causal de la otra y hasta la fecha no hay estudios concluyentes en este sentido, lo único que sí sabemos con certeza es que la zona que origina dichas ondas es la responsable de la actividad visual de nuestro cerebro.
Curiosamente, hay estudios realizados a adolescentes con habilidades matemáticas superiores de acuerdo a exámenes tipo SAT que muestran que ellos tienen mayor actividad tipo alfa que sus compañeros. También hay estudios que muestran una aparente correlación entre la actividad de tipo alfa y el buen desempeño de la memoria.
Asimismo existen reportes de investigaciones psicológicas que utilizan métodos de neuroretroalimentación que entrenan a los pacientes a modificar el tipo de onda cerebral para abatir la depresión, el déficit de atención y otros desórdenes.
En cualquiera de los casos, tampoco está demostrado que la música por sí misma ayude a inducir las ondas alfa, pero lo que sí sabemos con certeza es que las ondas alfa siempre están presentes en estados de relajación profunda previos al sueño, y que aprender a inducir estos estados relajados reduce los efectos del estrés cotidiano que es causal de muchos males en nuestra salud.
Referencias:
Ondas alfa - Wikipedia
“Pseudoscience and the Brain: Tuners and Tonics for Aspiring Superhumans,” Barry L. Beyerstein, Brain Behaviour Laboratory, Dept. of Psychology, Simon Fraser University, Burnaby, BC. 1999.
“The Myth of Alpha Consciousness“, Barry L. Beyerstein, Brain Behaviour Laboratory, Dept. of Psychology, Simon Fraser University, Burnaby, BC. 1985.
“The Neurobiology of Giftedness,” Irma Iskandar, paper, Bryn Mawr College, 2001.
“EEG-alpha rhythms and memory processes“, Klimesch W., Department of Physiological Psychology, University of Salzburg, Austria. 1997.
“On a Different Wavelength“, Fern Schumer Chapman, Northwestern Magazine, 2008.