
Por Nicholas D. Kristof
Quienes viajan a África y Asia tienen su propia forma de “hacer la diferencia”. La mía se una substancia mágica y barata que de hecho hace más inteligente a la gente. Desafortunadamente tiene un lado oscuro, es tan aburrida como solución que nadie le presta atención.
Se trata de la sal yodada.
Casi una tercera parte del mundo no obtiene suficiente yodo de la comida y agua. El resultado en casos extremos son deformidades físicas evidentes como el enanismo y otros. Pero mucho más frecuente es el retardo mental.
Cuando una mujer embarazada no tiene suficiente yodo en su cuerpo, su hijo sufre un daño cerebral irreversible entre 10 y 15 puntos en su I.Q. -o coeficiente intelectual- por debajo de lo que habría podido ser. Podemos asumir que más de un billón de puntos de I.Q. en el mundo son resultado de una innecesaria deficiencia de yodo en la dieta.
Algunos han señalado como prioridades mundiales la micronutrición de vitamina A, hierro, zinc y ácido fólico así como el yodo en la dieta mundial.
“Probablemente no haya otra tecnología que ofrezca una gran oportunidad de mejorar vidas, a tan bajo costo y corto tiempo” -dijo el Banco Mundial de micronutrientes en el pasado Concenso de Copenhague.
El yodo es un elemento vital que el cuerpo no puede producir ni almacenar por mucho tiempo, por lo cual debe ser suministrado por la dieta. Es utilizado por la glándula tiroides para elaborar sus hormonas (T3 y T4), las cuales son imprescindibles para la producción de energía, el crecimiento físico y el desarrollo del sistema nervioso (maduración del cerebro). Una deficiencia de yodo afecta la salud de las personas en cualquier etapa de la vida, desde el embarazo hasta la tercera edad. La falta de disponibilidad de yodo en la dieta produce una serie de trastornos conocidos con el nombre de Desórdenes por Deficiencia de Yodo (DDY), que van desde el bocio simple hasta el hipotiroidismo, la deficiencia mental, el cretinismo, baja estatura y otros problemas de salud.
Los DDY constituyen un problema mundial de salud.
Se estima que 1.5 billones de personas en el mundo están en riesgo de sufrir DDY, principalmente en aquellos países como el nuestro, donde no se consume suficiente sal yodada. En el 90% de los casos, los problemas por deficiencia de yodo pasan desapercibidos.
Fuentes: New York Times, Diez razones para consumir sal refinada yodada







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