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En tono de Re

(Los nombres pueden estar cambiados) 

Mi tío Goyo siempre nos cuenta de sus aventuras, un viaje que hizo a Italia, tal vez porque le recordaba a los tres tenores: “nos subimos al avión, nos tocaron los asientos 16A y 16B. Cuando el avión había despegado, pasó la aeromoza y nos ofreció unos refrescos. Yo pedí una coca, pero de la normal, porque si pedía de la light, quien sabe que cochinadas traería, en cambió Lola pidió un squirt. ¿Sabías tú que el envase del squirt ya lo cambiaron?, bueno, luego sentimos una turbulencia y Lola se puso bien nerviosa, e inmediatamente busqué a la señorita, tu sabes, para verle la cara y tranquilizar a Lola, porque si la aeromoza está tranquila, quiere decir, entonces que todo está bien…”, “llegamos a Roma. Entramos por la puerta C-2 del aeropuerto en Roma, y fuimos los decimoterceros en que nos sellaran nuestros pasaportes”,… “en el hotel, las toallas eran rosas, y olían a suavitel, y solo nos cobraron 63 euros la noche”… Ese es mi tío Goyo.

Pero ahora, mi tío Goyo está en el hospital luchando por su vida. Ya es mayor. Le harán en los siguientes días una operación a corazón abierto, y entonces, todos los parientes fuimos cordialmente “solicitados” para ir a donar sangre…

Aquí es donde la historia realmente empieza.

Martes, en Guadalajara, 6 de la mañana. Estábamos haciendo fila en el centro médico para donar nuestro vital líquido. Somos 6, entre ellos Santiago, Fernanda, Luis, Ale, Alejandro y yo. Se necesitaban 8 donadores para que a mi tío Goyo pudieran hacerle su operación. Ya habían ido con anterioridad otros 4 parientes, así que, con que a 4 de nosotros nos “dieran luz verde”, mi tío Goyo tendría su pase para su operación.

Confiados en que no habíamos tenido nunca hepatitis, ni sida, éramos mayores de edad y pesábamos más de 50 kg, nos introducimos como a las 8 de la mañana a la plática del médico:

“Señores, no pueden donar sangre si tuvieron hepatitis, o tienen sida”, confiados nos miramos, “tampoco si en los pasados seis meses cuidaron a algún paciente con hepatitis, o tuvieron relaciones con más de una pareja, aunque se sientan bien”, la confianza seguía entre mis consanguíneos, “si pesan menos de 50 kg, tienen menos de 18 años, o más de 65, y son hipertensos, tampoco… si los operaron hace menos de seis meses, si están tomando antibiótico, o si los vacunaron contra algo en los últimos tres meses. Si tomaron alcohol en las últimas 48 hrs, tampoco… Recuerden que esto que les digo es por la seguridad del paciente que recibirá su sangre. Si están embarazadas, o lactando, no son donantes, e incluso, tampoco si se les vino el mes. Si les hicieron perforaciones, o los tatuaron hace menos de un año, no pueden donar”, Fernanda mi prima levantó la mano, “a mi me tatuaron la ceja, y la rayita del ojo hace once meses, ¿puedo donar?”, “no señorita, también les recuerdo, que no pueden donar sangre si tienen una caries, o si tomaron una aspirina hace menos de una semana, por sus efectos anticuagulantes… sean sinceros, la vida de una persona está en sus manos, no queremos sangre enferma, no queremos que les hagan el paro“… la gente empezó a abandonar la sala, uno tras uno, a medida que el doctor iba avanzando en las razones por las que no se podía ser donador.

Tras una, o dos personas que preocupadas hicieron sus preguntas “yo tomo anticonceptivo, ¿puedo donar?”, “yo tomé leche hace dos horas, ¿puedo donar?”, “yo tuve tifoidea, ¿puedo donar?”, algunas respuestas positivas y otras negativas, el grupo original de la habitación se había reducido a cerca de la mitad.

Los cinco primos que quedamos nos fuimos confundidos a la siguiente “prueba”, una pequeña muestra de sangre, para identificar nuestro tipo y caracterizarla. Santiago mi primo, hasta presumió sus vitales biceps de un joven de 23 años de edad que frecuenta el gimnasio cuando le pusieron la liga en el brazo, a lo que el enfermero lo calmó diciéndole que no fuera presumido.

Lo que luego nos llegó de chisme, y pronto confirmamos, fue la prueba del ”confesionario”. “Señora, no puede pasar”, dijo uno de los doctores, “pero doctor, es mi marido”, “sí, señora, pero lo que le vamos a preguntar a su marido es completamente confidencial”… No tardaron en llamar mi nombre, y entré al confesionario… Escucharon mi corazón, “¿enfermedades recientes?”, “no”, “¿tiene hijos?”, “no”, “a que edad se casó, tiene parejas fuera de matrimonio, enfermedades de transmisión sexual (???)”, “a los 27, no, no”, “¿enfermedades psicológicas, epilepsia, abortos?”, “no, no, no”…. Después de unos tres minutos de las preguntas proyectiles, te dicen, “gracias, usted tiene sangre O-, y está parece estar bien para ser donada….”, “¿esa sangre es muy solicitada por aquí doctor?”, “sí, mucha gente se muere porque no tenemos donadores sanos RH negativos.” 

Luis mi primo, no corrío con la misma suerte. Después del confesionario salió con los resultados de su sangre, como todos, y el veredicto de que tenía las plaquetas bajas….

Quedamos 4…. Justo el número de donadores que mi tío Goyo necesitaba….

Y la hora de la verdad. Nos pasaron y nos conectaron a los colectores de sangre para recolectar nuestros valiosos 450 ml, y dos hojitas que teníamos que leer. La primera nos decía cada cuando podíamos donar sangre (las mujeres, cada tres meses, los hombres, cada dos, y además decía que nuestra sangre puede salvar hasta 4 vidas)…. Y la segunda, era una hojita, no con nuestro nombre, sino con el código que nos habían asignado, para que de manera practicamente anónima, y en privacidad contestáramos su única pregunta: “¿es segura su sangre?”

Con esto quiero acabar mi historia. Íbamos 6 personas ya “filtraditas” para donar sangre y nos tumbaron a dos, hasta donde yo sé. Mi tío Goyo, afortunadamente requería sangre O+ y el 44% de la población tiene esa sangre que puede recibir tanto sangre O+ como O-.

La gente, que iba en grupos menos informados, fueron desintegrándose con una velocidad impresionante.

Los bancos de sangre, parecen solo tener donadores que quiere donar sangre cuando sus parientes o amigos son pacientes. Hay mucha necesidad de sangre sana, de vida. La sangre más rara es la sangre AB-, pero en teoría, ellos pueden recibir todas las sangres que sean de tipo negativo. La sangre más rara, en cuanto a donadores, es la sangre O-, porque son los donadores universales, aunque en la población hispana el 8% de la gente tenga este tipo de sangre.

Mi conclusión va hacia el lado de aquellas veces que van en el automóvil y escuchan que se requiere sangre O- para donar…, debe ser una tarea difícil y larga, extenuante, realmente. Si un día, alguien requiere para que le puedan hacer una operación sangre O-, y esta persona no tiene conocidos, o donadores “sanos” con este tipo de sangre, se necesita preguntarle “POR LO MENOS” a doscientas personas si son donadores O-. Probablemente unas 16 personas sí serán de este tipo de sangre, pero con todos los filtros que hay que pasar para poder donar sangre, es muy MUY posible, que al menos la mitad -o más-, no sean donadores “sanos”, y entonces, la desesperación llegue a los parientes y amigos de un paciente que se encuentra al borde de perder la vida….

Mi tío Goyo tiene una vida feliz. Tiene 73 años. Es abuelo de dos varones hermosos, aunque a uno de ellos, J.C., no lo ve mucho porque vive en Irlanda con mi prima y su esposo. Mi tío Goyo disfruta mucho escuchar a los tres tenores y opina que Domingo es mucho mejor que Carreras… “sí nos hubieramos ido a Italia, Lola, pero mírame, uno pone y Dios dispone”…

3 Comments on “En tono de Re”

  1. #1 Cinthia
    on Oct 1st, 2007 at 13:34

    Ciertamente, yo tuve una experiencia similar en la facultad cuando un compañero requería un transplante de un órgano… y fuimos todo nuestro grupo de “saludables” ingenieros y nos retacharon a la mayoría (incluyendome porque no llegué al peso).

    Que pena que haga falta que nos pase algo así para darnos cuenta de que no nos la debemos pensar dos veces cuando escuchamos que alguien requiere donador. Pues estos siempre son casos de vida o muerte… gracias por compartirnos el “ameno cuento con moraleja”.

  2. #2 LULU
    on Dic 3rd, 2007 at 15:04

    Por favor, necesitamos donadores de sangre de tipo O + o de cualquier tipo rh negativo, para un chico que se cayo de una altura de 5 mts en su trabajo, el se encuentra desde ese dia en como, tiene 17 años, y esta en el hospital San Javier de Guadalajara, Jalisco, su nombre es Daniel Torres, Por favor ayuda hoy por mi mañana por ti. Gracias

  3. #3 edgar cordova
    on Oct 9th, 2008 at 17:05

    soy de monterrey,nuevo leon no se si yo pueda ayudar… tengo quince años

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