Eduardo Ramirez nos envió el artículo original del cual tomo algunos puntos para el presente, hay que notar que el artículo fue escrito en el 2007.
La epidemia de influenza de 1918 es considerada uno de los más grandes desastres naturales que ha sufrido el ser humano. Los historiadores estiman que murió más de 50 millones de personas en todo el mundo, de los cuales 450,000 fueron registrados en los Estados Unidos. A partir de esta fecha han ocurrido otras dos epidemias de influenza, aunque ninguna tan grave.
Si una pandemia llegara en los próximos años, sería muy probable que no pudiera tenerse una vacuna en los siguientes 4 a 6 meses mientras que los antivirales serían únicamente un apoyo, por lo que deberíamos estar listos con medidas “no farmacéuticas” para reducir los efectos de la epidemia hasta que llegue la vacuna y sea distribuida en todo el mundo.
Las medidas como cerrar escuelas, reducir el tráfico en las cuidades son hasta cierto punto disruptivas para la sociedad por lo que deben ser aplicadas de manera racional. Pero de acuerdo a lo que se sabe históricamente de lo ocurrido en 1918, a algunas ciudades en los Estados Unidos les fue mejor que a otras y una parte importante en la ecuación son las medidas “no farmacéuticas” aplicadas. Ninguna medida aplicada de forma aislada parece haber sido tan eficaz como la aplicación conjunta de varias medidas.
Como sería de esperarse en una enfermedad respiratoria, cerrar lugares públicos es una medida de las más eficacez, aunque también es importante el tiempo de respuesta. Estas medidas son más eficaces de aplicarse lo más pronto posible y de sostenerse por el mayor tiempo posible. Las ciudades que aplicaron estas medidas de manera temprana reportan un pico de decesos de alrededor de la mitad que aquellas ciudades donde la medida no se tomó de manera anticipada. Pocas ciudades mantuvieron esta medida por más de seis semana, que era el tiempo aproximado que requería una oleada de influenza en “pasar” por un área.
Sin embargo, la influenza regresaba cuando las medidas se relajaban. En algunos casos, una zona pasaba la primer oleada sólo para relajar sus esfuerzos y ser golpeada por la segunda oleada. ¿Cómo puede mantenerse el cuidado por meses, entonces?
La historia en 1918 nos muestra que las medidas críticas pueden ser sostenidas por periodos cortos de tiempo, pero es mucho más dificil hacerlo en periodos prolongados. Hay casos documentados como el de San Francisco, donde la población tuvo demostraciones de civiles que rompían todas las medidas de seguridad impuestas. En contraste, tenemos el ejemplo de Toronto que sostuvo las medidas sugeridas durante la situación de SARS lo que sugiere que esto no es imposible. Es importante hacer notar que saber que se está trabajando en una vacuna -la esperanza- es un factor importante para tener la disposición de seguir las medidas.
Afortunadamente, a diferencia de 1918, muchas de las enfermedades que pueden contraerse como consecuencia de una influenza ahora son tratables.







on May 8th, 2009 at 19:01
[…] no existir intervención por parte del gobierno. Esto no es nuevo, en realidad como vimos en otros posts y videos, el aislamiento social en otras ocasiones evitó la propagación y defunción de personas. […]