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Neurociencia aplicada a la pedagogía

La tendencia de la educación actual -ya vieja en algunos países europeos- implica el uso de distintas vías cognitivas para llegar a un conocimiento en contraposición a los modelos previos basados en la utilización de un estilo particular para una vía específica de aprendizaje en cada lección, esta es una de las ideas contempladas en los modelos de educación por competencias basados en Vygotsky. Curiosamente, la neurofisiología parece soportar esta forma de ver la educación.

Aunque no de manera “tajante”, se entiende que cada hemisferio del cerebro tiene características propias…

Hemisferio izquierdo:

  • Trabaja con una modalidad secuencial, lo que implica un menor procesamiento de items o información en una unidad de tiempo en comparación al hemisferio cerebral derecho. En este sentido, sigue asimismo una lógica secuencial.
  • Procesa predominantemente información simbólica no analógica. Lenguaje verbal y significados semánticos verbales.
  • Es analítico, cuantitativo y matemático.
  • Es el asiento anatómico de los procesos cognitivos concientes: percepción, atención y memoria.
  • Sus circuitos son la base de la afectividad social aprendida
  • En sintonía con lo anterior, es también el responsable de las construcciones sociales.

Mientras que el derecho:

  • Trabaja con una modalidad simultánea o paralela, lo que le permite procesar una mayor cantidad de información en una unidad de tiempo en comparación al hemisferio cerebral izquierdo.
  • Es holístico, global, percibe las relaciones existentes y capta el mundo como un todo.
  • Sigue una lógica analógica, no verbal. En este sentido, es lícito afirmar que es impermeable al razonamiento.
  • En relación al punto anterior, procesa asimismo toda semántica analógica e imagen universal.
  • Permite la comprensión de los hechos a través de la vivencia.
  • Es el asiento anatómico de los procesos cognitivos no concientes: atención y memoria no concientes.
  • Sus circuitos neurales se construyen a partir de la afectividad primaria.
  • Es responsable de los procesos creativos y el arte en general.

En resumen, es bastante lógico que utilizar metodologías educativas que permitan conjuntar activamente ambos hemisferios facilitará el aprendizaje y el efecto duradero de éste, además de ser importante el hacer que el conocimiento adquirido sea significativo para el contexto del educando y holístico, es decir, que todo lo que aprenda asímismo tenga relación entre sí.

Pero hay algo todavía más interesante que el hecho de esforzarse por emplear ambos hemisferios cerebrales. De acuerdo a un artículo publicado esta semana en Argentina, un grupo de investigadores -Ballarini y Martínez- muestra que si se agregan sorpresas o eventos disruptivos de cualquier tipo una hora antes o después de la clase, los niños recuerdan más aunque estos eventos no tengan ninguna relación con el tema en cuestión. Esto ya está siendo probado a mayor escala en ocho escuelas de Argentina.

Aquí una pequeña descripción de uno de los experimentos.

Se dio a maestros de 3º y 4º grado dos cuentos de la escritora argentina Ema Wolf con algunos detalles difíciles de retener para que leyeran en clase, sin ningún comentario; los leían y después seguían con la rutina. En la hora siguiente llevaron a uno de los grupos a otra aula donde Ballarini y Martínez les dieron una clase especial de ciencia, de unos 10 o 15 minutos. “Nada muy extraño, experimentos clásicos como hacer subir y bajar un huevo por una solución salina o el magnetismo con los pelos”. No había la menor mención al cuento, que por otro lado no tenía relación con la ciencia. Al otro grupo, no se le dio nada que cambiara su jornada habitual de clase.

Al día, siguiente, sin mediar aviso, ambos grupos tuvieron prueba sorpresa sobre el cuento. Y aquí lo inédito: “Los chicos que habían tenido la actividad científica extra, disruptiva, recordaron entre el 40% y el 130% más que los que no”, dijeron Ballarini y Martínez, mientras mostraban las planillas de uno y otro grupo.

Hay varios ejemplos de que este principio fisiológico se usa inconscientemente en la vida cotidiana, como las publicidades que buscan la novedad o el evento gracioso, o el hecho de que muchos recuerdan detalles del día en que nacieron sus hijos o qué hacían cuando cayeron las Torres Gemelas.

Según los científicos, la misma actividad con resultados similares se repitió en 750 chicos de escuelas del Conurbano de distinto nivel socioeconómico, con el entusiasmo de maestras y directoras que les facilitaron el contacto con pares para repetir la actividad. “Como el colegio suele ser muy monótono, este tipo de cosas se pueden usar para los días en que los chicos tengan las clases más difíciles del año, por ejemplo, fracciones en 3º grado o sintáxis en 4º”, arriesgó Ballirini.

Referencias:

Neurociencia aplicada a la educación, Braidot centre
Usan el efecto sorpresa en el aula para que los chicos aprendan más

1 Comment on “Neurociencia aplicada a la pedagogía”

  1. #1 erectus
    on Oct 12th, 2010 at 10:16

    muy importante desarrollar ambos hemisferios desde pequeños

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